Recorte de "El País de las sombras largas"

Kohartok, hombre concienzudo, era muy cauto en sus conversaciones, pues sabía que entre los pueblos primitivos muchas personas abrazaban una nueva fe solo porque está de moda o por mostrarse corteses con el visitante extranjero, y en ocasiones, en comunidades de mayor progreso, porque esperaban que una vez convertidas obtendrán un tratamiento favorable en el puesto de intercambio, lo cual en efecto, ocurre a menudo.

Hans Ruesch.  
"El país de las sombras largas"

Comentarios

Entradas populares de este blog

Libro "El arte de la Inteligencia": la crónica de un psicópata

Manual de procedimiento

La Matemática es para siempre